Por : La Tribuna |
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Frente al prolongado tiempo que viene demorando la culminación de las obras del denominado “Metropolitano” que impulsa la Municipalidad de Lima, proyecto que no tiene cuando acabar, surgen voces que comienzan a preguntarse si volver a mirar el proyecto del Tren Eléctrico no sería una solución rápida a los aún graves problemas del transporte público en nuestra ciudad.
Llena de mezquindad esta idea del presidente García, fue duramente criticada sin tomar en consideración su real trascendencia e importancia.
Grandes urbes muestran los Trenes y con ellos dan señales claras de una posición coherente en materia urbanística, de lucha contra la contaminación y por que no, de desarrollo social.
A estas alturas del debate y luego de largos años de postergaciones, hay consenso en que la idea es que no hay que construir grandes pistas para llenar de omnibuses la ciudad, tampoco convertir Lima en un circuito para automóviles. Hay que resolver con urgencia el problema del transporte público atendiendo de esa manera los requerimientos de la gente.
Queda a su vez mas o menos claro que los empresarios privados prefieren sólo hacer pistas, llenar la ciudad de mayor congestión vehicular y producir una mayor contaminación en medio de un mercado de compra y venta de omnibuses que en el corto plazo complicarán aún más, los ya existentes problemas de congestionamiento vehicular, ya que, si bien se construyen “vías exclusivas”, éstas se hacen sobre la base del recorte objetivo de las pistas existentes para el transporte privado, lo que a la larga, será también un problema ante el aumento de la adquisición de más unidades por parte de los ciudadanos
La política de hacer más pistas es sólo un paliativo que alivia momentáneamente la congestión, llegará el momento en que, como en las grandes ciudades, los transportes masivos resuelven el problema porque los pobladores los prefieren.
En tanto el pueblo sigue viajando en malas condiciones y frente a una autoridad municipal que gasta millones en un “Metropolitano” que llena de cemento la ciudad y de mucho dinero a los consorcios que venden buses, la población sigue reclamando su Tren Eléctrico y el gobierno, de hecho será sensible.